Argentina atraviesa una transformación demográfica profunda, con una tasa de fecundidad que cayó a 1,2 hijos por mujer. Según Mariana Isasi, jefa del Fondo de Población de la ONU, "es una tendencia que vino para quedarse" y se explica por factores multicausales, destacando especialmente el hito de haber logrado reducir drásticamente el embarazo adolescente en la última década.
A pesar de los discursos que vinculan esta baja con leyes recientes, los datos muestran que la tendencia comenzó en 2014, mucho antes de la legalización del aborto. Isasi aclara que "no se puede establecer una relación causal" y que las principales razones que frenan el deseo de maternar son la falta de previsibilidad económica, la inestabilidad laboral y la crisis habitacional.
El deseo de tener hijos persiste, ya que el 57% de los jóvenes afirma querer ser padres, pero se encuentran con una realidad donde "la maternidad ya no es un destino inevitable". El desafío actual para el Estado y el sector privado es generar políticas de cuidado y estabilidad que permitan a quienes desean formar una familia hacerlo sin sacrificar su desarrollo profesional.







