La gestión de refuerzos en River Plate atraviesa un momento crítico, con un balance que arroja una pérdida superior a los 42 millones de dólares. El informe detalla cómo jugadores por los que se pagaron fortunas, como Kevin Castaño (15M) o Maxi Salas (9.5M), terminaron siendo cedidos o vendidos por una fracción de su valor original, en lo que se define como un "escándalo de manejo económico".
La política de "desterrar" jugadores al predio de Ezeiza, conocido popularmente como el "container", ha desnutrido al plantel de variantes necesarias. Mientras el club gastó casi 48 millones de dólares en estos futbolistas, solo logró recuperar 5 millones, evidenciando una falta de gestión donde "la dirigencia borró jugadores sin pensar si el problema era el nombre o el equipo".
En este escenario de "naufragio" deportivo y financiero, ni el cuerpo técnico ni los dirigentes parecen exentos de responsabilidad. Con el equipo fuera de las copas internacionales y lejos de la pelea por el campeonato, el informe concluye que los únicos que sostienen la situación son los hinchas, quienes "domingo tras domingo bancan" a pesar de la crisis institucional.







