William Pereyra compartió su vertiginoso camino al éxito, destacando su formación junto a Roberto Pellegata. Logró convertirse en jockey en un tiempo récord de solo cuatro meses, manteniendo desde entonces un nivel de excelencia constante.
El jockey recordó con emoción su victoria en el Gran Premio Nacional con Niño Guapo. Compitió con una grave lesión en su mano y confesó que cruzó la meta casi desmayado por la baja de presión y la adrenalina del momento.
Pereyra agradeció el apoyo fundamental de figuras como "Pepe" Sand en su adaptación al mundo de Palermo. A sus 31 años, se consolida como un referente del turf, enfocado en seguir cosechando éxitos con humildad y profesionalismo.







