El Gobierno nacional afronta una semana clave dividida en dos frentes políticos bien diferenciados tras el análisis de la coyuntura en Casa Rosada. Por un lado, Javier Milei emprende un nuevo viaje a Estados Unidos enfocado en la agenda internacional y en respaldar la campaña de Donald Trump en su habitual "lugar de confort". Mientras tanto, en Buenos Aires, Karina Milei queda al frente de la rosca política local para reactivar el diálogo con los gobernadores.
El principal objetivo del oficialismo puertas adentro es reunir apoyos legislativos para suspender las elecciones primarias, buscando debilitar la estrategia opositora de cara a los próximos comicios. Como se advirtió en el debate, la meta de máxima es "complicarle la vida al peronismo" para forzar definiciones internas complejas, aunque los números en el Congreso todavía marcan que "no hay votos para suspender las PASO" en el corto plazo.
En paralelo, la agenda legislativa y judicial se recalienta con una masiva movilización universitaria y de gremios estatales convocada para esta semana. Con el debate sobre la vigencia del DNU 70/23 en la mira de la oposición y el reciente fallo de la Corte Suprema sobre la Ley de Tierras, el oficialismo intenta contener el frente parlamentario en medio de un escenario de alta tensión y negociaciones cruzadas.







