El paso del presidente Javier Milei por la Cumbre Iberoamericana dejó una fuerte repercusión política tras su frío encuentro con el mandatario español Pedro Sánchez. Durante la bienvenida oficial, ambos líderes apenas cruzaron miradas en lo que se describió como un saludo «al paso, casi sin detener el paso y con mucha frialdad», reflejando las tensiones diplomáticas acumuladas tras los reiterados cruces entre ambos.
Además del clima protocolar distante, llamó la atención el discurso del mandatario argentino ante los jefes de Estado presentes. En su intervención, el líder libertario se dedicó a comparar y afirmar que «prácticamente es lo mismo el socialismo y el fascismo», una definición que provocó miradas de incomodidad entre las delegaciones extranjeras antes de cerrar su alocución con una mención al reclamo soberano por Malvinas.
El análisis también puso el foco en el escenario interno y el impacto del frente internacional en la economía argentina. Con un riesgo país elevado y la necesidad urgente de divisas, dentro del oficialismo se debate si mantener la postura ideológica rígida de «morir con las botas puestas» o aplicar medidas pragmáticas de alivio ante las complicaciones productivas de cara al calendario electoral.







