El dirigente explicó que “querían sacarnos de la facultad” y que incluso “acosaban nuestra mesa”, lo que generó un clima de tensión en la institución. Según relató, “fui atacado en inferioridad numérica”, lo que le dio mayor gravedad a la situación.
Al analizar los motivos del conflicto, D’Angelo sostuvo que “todo fue resultado de una mala comunicación y de una falta de convivencia democrática por parte de la agrupación peronista”. Para él, el choque no respondió a un desacuerdo puntual, sino a una actitud que se fue acumulando y que terminó en violencia. Esta situación encendió la preocupación sobre cómo se gestionan los espacios de debate en la UBA.
Finalmente, aseguró que “se llegó a una solución por los canales diplomáticos” y destacó que la resolución pacífica fue posible tras varias conversaciones. Sin embargo, agregó con tono crítico que “que el presidente utilice la violencia verbal me parece perfecto”, en referencia a la manera en que algunos líderes políticos manejan sus diferencias. La entrevista dejó planteado el desafío de mejorar la convivencia democrática en el ámbito universitario.